Imagen y Video de los sobrevivientes en los sismos
KATMANDÚ, NEPAL (30/ABR/2015).- Una multitud estalló en vítores cuando un adolescente, cubierto de polvo, fue sacado el jueves de entre los escombros de un edificio de siete plantas en Katmandú que se derrumbó hace cinco días por el devastador terremoto que sacudió Nepal.
Pemba Tamang fue trasladado al exterior en una camilla. Su rostro estaba cubierto de polvo y personal médico le había colocado una vía en el brazo, así como un collarín azul en el cuello. El joven parecía aturdido, y parpadeó al verse bajo la luz del sol.
Rescatistas nepalíes, apoyados por un equipo estadounidense de respuesta a desastres, trabajaron durante horas para poder liberar a Tamang, que según la policía tiene 18 años.
L.B. Basnet, el agente de policía que se arrastró por un hueco entre los escombros para llegar a Tamang, dijo que el joven respondía sorprendentemente bien.
"Me dio las gracias cuando me acerqué a él", dijo Basnet. "Me dijo su nombre, su dirección y yo le di algo de agua. Le aseguré que estábamos cerca de él".
Los rescatistas emplearon gatos hidráulicos para levantar las placas de concreto que lo oprimían, agregó Basnet.
"No estaba demasiado profundo, pero las plantas se habían derrumbado y él quedó emparedado entre ellas", dijo Andrew Olvera, responsable del equipo de la Agencia para Desarrollo Internacional de EE.UU. (USAID por sus siglas en inglés) que ayudaba a los nepalíes, poco después del rescate.
Jesús Francisco Rodríguez, permaneció bajo tonelada de loza y hierro del
Hospital General por cuatro días, tenía un poco mas de 24 horas de
haber nacido cuando aquella mañana del 19 de septiembre de 1985 la
tierra se estremeció como nunca en la historia de México, por lo que en
segundos edificios se derrumbaron, entre ellos, el nosocomio donde se
recuperaba, los gritos de dolor comenzaron, también los de auxilio se
escucharon por todos lados.
Los días transcurrieron, debajo de ese hospital, habían quedado decenas de gentes sepultadas. No había esperanza de que hubiera sobrevivientes, sin embargo familiares de recién nacidos y de mujeres que habían dado a luz, tenían fe de que sus gentes vivieran.
Al tercer día de la desgracia, cuando se disponía a pasar la maquinaria para agilizar los trabajos de remoción, los familiares impidieron que se cavara.
Así es que los trabajos de remoción fueron con mucho cuidado, casi con las manos, de pronto, al cuarto día, un rescatistas quien entro por un pequeño túnel que fueron abriendo durante las labores de rescate, grito: “aquí hay un niño vivo, ya no raspen, lo voy a sacar”.
La gente que estaba en ese lugar, entre ellos la tía de Jesús Francisco, entendieron que en medio de la desgracia también existen los milagros y mas cuando al sacar al niño, al limpiarlo, descubrieron que en una de sus manos sujetaba con fuerza una medalla de la Virgen María.
“Desde ese entonces le llaman: El Niño del Milagro, nadie sabe quien le dio la imagen, no sabemos si fue su mamá o alguna enfermera o médico, lo que si es que el niño jamás la soltó, siempre la tuvo en la mano”, recordó la señora Rodríguez, quien educo y dio sustento a Francisco desde ese entonces, ya que la madre fisiológica había fallecido en el hospital, luego de un mes, fue localizado su cuerpo.
Se estima que debajo de las toneladas de hierro y loza, fueron sacados 17 niños, 12 sobrevivieron y 4 murieron.
Se cree que los menores de edad resistieron de cuatro a seis días porque la cuna sirvió de protección. Pero también existe la versión de que en el caso de Francisco, hubo un milagro divino.
“La medalla con la imagen de la Virgen María los protegió, no fue casualidad que el fuera el primero. En medio del dolor, tambié se dan milagros”, dijo la señora Graciela Rodríguez.
En ese entonces a estos niños, el presidente Miguel de la Madrid, los nombro como “hijos de la nación”, fueron atendidos por médicos hasta que cumplieron los 18 años, la mayoría de edad.
Hoy en día, Francisco tiene 29 años, los mismo del sismo de 1985, contrajo matrimonio hace cuatro año y tiene una hermosa hija de tres años.
Los días transcurrieron, debajo de ese hospital, habían quedado decenas de gentes sepultadas. No había esperanza de que hubiera sobrevivientes, sin embargo familiares de recién nacidos y de mujeres que habían dado a luz, tenían fe de que sus gentes vivieran.
Al tercer día de la desgracia, cuando se disponía a pasar la maquinaria para agilizar los trabajos de remoción, los familiares impidieron que se cavara.
Así es que los trabajos de remoción fueron con mucho cuidado, casi con las manos, de pronto, al cuarto día, un rescatistas quien entro por un pequeño túnel que fueron abriendo durante las labores de rescate, grito: “aquí hay un niño vivo, ya no raspen, lo voy a sacar”.
La gente que estaba en ese lugar, entre ellos la tía de Jesús Francisco, entendieron que en medio de la desgracia también existen los milagros y mas cuando al sacar al niño, al limpiarlo, descubrieron que en una de sus manos sujetaba con fuerza una medalla de la Virgen María.
“Desde ese entonces le llaman: El Niño del Milagro, nadie sabe quien le dio la imagen, no sabemos si fue su mamá o alguna enfermera o médico, lo que si es que el niño jamás la soltó, siempre la tuvo en la mano”, recordó la señora Rodríguez, quien educo y dio sustento a Francisco desde ese entonces, ya que la madre fisiológica había fallecido en el hospital, luego de un mes, fue localizado su cuerpo.
Se estima que debajo de las toneladas de hierro y loza, fueron sacados 17 niños, 12 sobrevivieron y 4 murieron.
Se cree que los menores de edad resistieron de cuatro a seis días porque la cuna sirvió de protección. Pero también existe la versión de que en el caso de Francisco, hubo un milagro divino.
“La medalla con la imagen de la Virgen María los protegió, no fue casualidad que el fuera el primero. En medio del dolor, tambié se dan milagros”, dijo la señora Graciela Rodríguez.
En ese entonces a estos niños, el presidente Miguel de la Madrid, los nombro como “hijos de la nación”, fueron atendidos por médicos hasta que cumplieron los 18 años, la mayoría de edad.
Hoy en día, Francisco tiene 29 años, los mismo del sismo de 1985, contrajo matrimonio hace cuatro año y tiene una hermosa hija de tres años.

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